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Red Internacional

Repercusiones post Guernica. "Volver mejores no era volver con represión"

El repudio, la decepción y desconfianza son algunos de los sentimientos de militantes y votantes del Frente de Todos ante la represión desatada en Guernica a más de 1400 familias. Algunos de sus testimonios en esta nota.

Daniel San Martín Corresponsal LID - Zona Oeste @danisanmart_

Lunes 2 de noviembre de 2020 | 13:13
Enfoque Rojo - @juanseline

“Menos mal que iban a empezar por los más postergados” cuenta una docente de La Matanza que votó al Frente de Todos para que no siga Macri. “Era la última medida que me imaginaba de un gobierno progresista”, continúa otra compañera mientras miraba las imágenes de la televisión.

Apenas había pasado un día del homenaje a Néstor Kirchner a diez años de su fallecimiento cuando se desató una brutal represión en Guernica. Millones de personas vieron en cadena nacional la forma en que la defensa de una propiedad privada floja de papeles y parte de los oscuros negocios de la última dictadura pasaban por encima el elemental derecho a la vivienda. Un ejército de 4000 policías chocaban con las 1400 familias de Guernica que resistían por una tierra para vivir y con las expectativas de votantes y militantes.

“Es un horror lo que pasó en Guernica. Quedó demostrado que este al igual que el gobierno anterior aborrecen a los pobres. Se ensañaron no sólo golpeándolos, sino además quemándoles lo poco que tenían”. Los discursos oficiales no pudieron superar la realidad de familias enteras que lloraban frente a las cámaras de televisión ante la perdida de lo poco que tenían. Ni un aviso para que puedan retirar los documentos. “No se vuelve de reprimir nenitos sin casa”, sentencia otra votante del Frente de Todos.

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Las imágenes de las topadoras pasando por arriba casas, camas y las pocas pertenencias de las familias recordaron al operativo que en el 2014 encabezó Berni en el Barrio Papa Francisco de Lugano. “Otra que el desalojo de Macri en el Indoamericano. Réplicas de abuso de poder, violencia, y esta vez no fue ni Macri, ni Vidal. Vamos mal” remata un joven que esperaba un rumbo diferente del nuevo gobierno.

“La verdad que esperaba otra cosa. En los últimos meses al gobierno le decía macrismo light, ahora la verdad que ya no se que decir”, exclama con decepción un militante de Patria Grande lleno de contradicciones.

En las unidades básicas del conurbano, algunos sectores de la militancia kirchnerista muestran “decepción con Kicillof y Larroque" ante la represión en Guernica. “Me decepciona mucho porque deberían haber salido al menos con un plan de viviendas. Ahora dejan en la calle y sin nada a miles de familias. Una locura”. Incluso, los más desconfiados se permiten dudar todo. ”Hasta pienso que el tema de los subsidios lo hicieron para demonizar a esa pobre gente . Es Probable. Hoy les quemaron y destruyeron todas las casillas. Me da mucha bronca” cuenta otro laburante con indignación.

Además de las conversaciones, en las redes sociales se siente la bronca y desorientación ante un gobierno que se prepara para ejecutar los planes del FMI. Pareciera que los tiempos de revisión de la deuda tomada por el macrismo nunca hubieran sido parte de las declaraciones del Frente de Todos.

“Lamentablemente, muchos esperábamos más del gobierno. Yo los voté para que hicieran lo contrario, justamente redistribuir” dice un laburante de la Energía. Y un estatal qué acompaña al gobierno militando durante las elecciones explica con cierto grado de indignacion: “No se puede estar nunca del lado de la yuta. Esto es un retroceso espantoso. Y a parte lo que termina mostrando es que Berni no es díscolo. Pienso que es un horror”.

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Cuando todavía estaban tibias las bombas de gas lacrimógeno y no cicatrizaban las balas de goma que la Bonaerense apuntó a los ojos, Alberto Fernandez y Kicillof premiaban a Berni con la entrega de cientos de nuevos patrulleros, mientras los planes de viviendas siguen siendo promesas para un futuro incierto. Un trabajo estatal de conjunto con declaraciones que responsabilizaban a la izquierda hasta “de tirar bombas de gas lacrimógeno”. Una frase que resultaría graciosa sino fuera parte de una operación que busca construir un enemigo en quienes luchan por los derechos de los trabajadores. Este accionar repudiado en una conferencia de prensa durante el mediodía del lunes.

Los testimonios arriba mencionados muestran un descontento entre los votantes del Frente de Todos. Aquellos que votaron con la esperanza de un cambio de 180 grados con respecto al "gobierno para ricos" del macrismo, pero ven con bronca como se desaloja un barrio popular para construir un country. Están decepcionados, mientras ven que el desalojo es festejado por Patricia Bullrich, Pichetto y sus seguidores, cerrando la grieta por derecha.

El rumbo marcado por el oficialismo augura nuevas decepciones para quienes esperaban otra cosa. Quienes irán sacando sus propias conclusiones con un gobierno peronista en el poder aplicando un plan de ajuste junto a los empresarios, los medios hegemónicos y el FMI. Ante un futuro que continuará con ataques a las mayorías, ¿qué ubicación ocuparan los miles de militantes y seguidores del partido gobernante ante una orientación cada vez más contraria a quienes decían defender?




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