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Red Internacional

Incendios. Se lava las manos: para el ministro Cabandié, su única responsabilidad “es apagar el fuego”

El titular de la cartera de Ambiente y Desarrollo Sustentable acusa a empresarios, Poder Judicial, intendentes y gobernadores por dar vía libre a los incendios de miles de hectáreas en varias regiones del país. Y afirma que no hay “responsabilidad al Gobierno nacional” en prevenir y sancionar. La lejanía de las poblaciones afectadas, al desnudo.

Lunes 19 de septiembre | 13:30
Foto Télam

Este lunes el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, fue entrevistado en Radio Con Vos de la Ciudad de Buenos Aires sobre los incendios que se reproducen en el delta del Río Paraná. Dijo que el origen de esos siniestros que afectan miles de hectáreas y a las poblaciones que habitan la región está en “tres causas”: primero, la ampliación de “la superficie de pastoreo para el ganado”, luego “algo de caza furtiva” y “también hay proyectos inmobiliarios alrededor que están prohibidos” por ley.

En ese sentido, Cabandié buscó desligarse de toda responsabilidad, tanto suya como del Gobierno nacional en su conjunto. Particularmente descargó culpas sobre el Poder Judicial, al que acusó de no tomar “medidas ejemplares”. También a gobernadores como el de Entre Ríos, el peronista Gustavo Bordet. Lo mismo había hecho en febrero respecto a los incendios en Corrientes que dejaron un desastre ambiental.

El ministro afirma, con razón, que “el origen (de los incendios) es productivo”, que “tiene que ver con quemar pajonales para ampliar superficie de pastoreo de ganado” y con otras causas de interés empresario. Respecto al delta del Paraná, detalló que se trata de un área de “2,3 millones de hectáreas y lo que ha sucedido tanto en 2020, 2021 y 2022 es que se combaten incendios en determinada zona y a 100 kilómetros aparecen tres o cuatro focos más”. De allí que caracterice como “muy complejo” el tema “si no hay una sanción ejemplar de parte de la Justicia para quienes son los responsables de causar esos focos”.

A Cabandié le preguntaron qué medidas se deben disponer para prevenir los incendios. “La instrucción de las investigaciones la tiene la Justicia, no la tiene el Ministerio de Ambiente”, se atajó. Agregó que “los intendentes saben, desde todos los signos políticos, que hay un origen productivo y que la Justicia debería sancionar y caer con el peso del Código Civil o Penal a aquellos que son responsables de que se produzcan estas quemas”. Por eso sentenció: “Los intendentes no me hacen responsable a mí, ninguno manifestó alguna responsabilidad al Gobierno nacional”.

En resumen, para Cabandié el Gobierno nacional no puede hacer nada para prevenir las acciones criminales fomentadas por grandes terratenientes y empresarios que se benefician de la quema de millones de hectáreas. “Como es muy complejo, la Justicia sí puede prevenirlo con medidas ejemplares”, dice el ministro sin ruborizarse.

Respecto a la provincia de Entre Ríos, el funcionario (que no funciona) afirmó que le pidió a la gestión de Bordet que “arbitre medidas y sanciones administrativas para poder llevar a cabo un abordaje integral”, pero que hasta el momento no obtuvo respuestas. Y en un acto de autojustificación poco convincente, argumentó que su única “responsabilidad es apagar el fuego. Yo no puedo hacer inteligencia para ver quiénes son, yo no tengo poder de policía”.

“No soy ni gobernador de Entre Ríos, ni juez, ni fiscal, entonces ésa es la razón por la cual nosotros decimos que tenemos que tener un abordaje integral”, dijo como si él no fuera el máximo responsable del Gobierno nacional en el área, es decir quien debería definir las políticas estatales de prevención y combate a los desastres ambientales sobre las que deberían luego actuar jueces, fiscales, gobernadores e intendentes. “Evidentemente, no en todas las partes hay voluntad de resolverlo”, dice. ¿Pensará en él mismo al decirlo?

Buscando exculparse, Cabandié informó que su cartera aumentó “32 veces el presupuesto del Servicio Nacional de Manejo del Fuego” y consiguió “nuevas fuentes de financiamiento, compramos equipamiento y camiones. Estamos en el marco de comprar aviones para que tenga el Estado Nacional y helicópteros; pusimos faros de conservación que son torres con 40 metros de altura que tienen una cámara detectora de calor, de humo, que dan aviso permanente”.

Cabandié es el mismo ministro que en agosto del año pasado dijo muy suelto de cuerpo: “Conseguir dólares para el vencimiento de deuda 17.000 millones de dólares del año que viene no se puede hacer sin contaminar”. Fiel a esa “premisa”, pone sólo excusas, impulsa una matriz extractivista basada en el fracking y explotación de combustible fósil, la deforestación y los cambios en los usos del suelo por agronegocio. Justamente las actividades que originan el cambio climático y la voracidad de los incendios apenas encendidas la chispa.

Lo que no puede ocultar Cabandié es la bronca de amplias franjas de las poblaciones afectadas por los incendios intencionales, que se suceden año tras año gobierne quien gobierne. El sábado miles de santafesinas y santafesinos se movilizaron al Puente Rosario-Victoria exigiendo “¡basta de quemas!” y “¡Sanción ya de la Ley de Humedales!”. Allí, como relata la crónica de La Izquierda Diario , se realizó una nueva asamblea popular en la que “de igual a igual” se intercambiaron opiniones y se acordó en la necesidad de “unificar la pelea con otras asambleas ambientales como la de Entre Ríos”. Y, además de denunciar las maniobras ecocidas de empresarios y terratenientes, hubo acusaciones directas “a los gobiernos de Bordet, Perotti, Fernández y Cabandié” y a “todos los bloques políticos responsables de haber cajoneado la Ley de Humedales”.

Otro tanto desde Jujuy pobladoras y pobladores de Yuto, Bananal, Caimancito y Libertador, donde el fuego ya consumió más de 7.000 hectáreas. Como lo reflejan corresponsales de este diario que acompañaron en una recorrida a Alejandro Vilca, Natalia Morales y Miguel López (diputado y referentes del PTS en el Frente de Izquierda Unidad), los brigadistas, bomberos voluntarios, socorristas, mujeres y jóvenes de las comunidades indígenas y trabajadores rurales demuestran la responsabilidad del Gobierno de Gerardo Morales pero también del de Alberto Fernández “en falta de políticas de prevención, como también la incidencia del monocultivo y los desmontes en el calentamiento global”.

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La situación en Córdoba no es muy diferente. En el Valle de Traslasierra ya se registran otras 7.000 hectáreas de monte quemadas y la situación no está cercana a frenarse, al menos así lo entienden miles de cordobesas y cordobeses que habitan esas zonas serranas.

Entre Ríos, Santa Fe, Jujuy, Córdoba, Corrientes y la lista sigue. ¿No es un problema nacional, ministro Cabandié? ¿No estaba usted “avisado” desde hace años sobre estas situaciones de incendios intencionales? ¿Su única “responsabilidad” es “apagar el fuego” cuando éste ya se transformó en una amenaza letal para la gente, la flora y la fauna de casi todo el país?


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