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Red Internacional

Desde noviembre, el Gobierno nacional depositará el monto de la tarjeta Alimentar en la cuenta de la AUH. Las medidas para fortalecer la economía de los hogares pobres brillan por su ausencia.

Lunes 18 de octubre | 22:30

Con la medida, el dinero de la Tarjeta Alimentar se podrá utilizar mediante una extracción o comprando con débito, como permite la Asignación Universal por Hijo (AUH).

Según el Presidente, “las familias van a poder organizar mejor sus compras y se amplían las posibilidades de consumo” ya que "sólo ciertos lugares tenían la posibilidad de vender, como supermercados o que tuvieran sistemas electrónicos especiales, según explicó Raverta, directora Ejecutiva de la ANSES.

Esta medida no apunta a mejorar los ingresos de las familias pobres ni modifica la profunda crisis alimentaria que afecta a los hogares. Tengamos en cuenta que la pobreza infantil afecta a 6 millones de menores.

En cambio, facilita el acceso de las familias a productos alimenticios más baratos, obtenidos en circuitos comerciales informales ubicados en ferias y comercios barriales.

Lo explicó el ministro de Desarrollo Social Juan Zabaleta: "esto va a beneficiar al consumo directo, en los comercios del barrio y las ferias, para garantizar la seguridad alimentaria de las familias”.

En síntesis: permite que las familias "amplíen" sus estrategias de consumo para que el monto otorgado por la Tarjeta Alimentar se estire lo más posible.

De aumentar los recursos de las familias pobres, ni hablemos ¿no?

Más allá de los discursos y las promesas de campaña, la coalición peronista del Frente de Todos no ha presentado una política de fondo para revertir la situación económica que afecta a las mayorías. Todo lo contrario: en los primeros 9 meses del año redujo en un 45% el gasto en programas sociales, y pagó 10 millones de dólares por préstamos internacionales.

La foto se completa con los beneficios que recibieron los que más tienen: el Gobierno nacional benefició con aumentos de 56,9% y 71,9% del gasto público en subsidios energéticos y gastos de capital, respectivamente.

La "política alimentaria" del Gobierno nacional, solo viene a dejar claro que los perdedores de esta crisis serán los que menos ingresos tienen: las mujeres y los niños.

Aunque nos quieran convencer de lo contrario, hay otro camino posible: el no pago de la deuda externa debe entenderse como una de las respuestas necesarias y urgentes frente a una crisis económica que ha dejado ya, a casi 19 millones de personas en la pobreza. Los recursos están, pero se destinan al pago de una deuda que creció por medio de la estafa y la especulación financiera.

Pero hay otra medida que podría responder a la crisis generada por el desempleo: la reducción de la jornada laboral a 6 horas diarias, 30 horas semanales en grandes empresas generaría 900 mil puestos de trabajo.

El Gobierno Nacional ya rechazó cualquier medida que se plantee afectar los intereses económicos de los grandes empresarios. Solo el Frente de Izquierda propone que las necesidades de las mayorías estén en el centro.

Otros datos sobre la Tarjeta Alimentar:

La tarjeta se implementa de forma automática, por lo que no hace falta realizar ningún trámite, a partir del cruce de datos de la ANSES y de la AUH.

La tarjeta Alimentar fue lanzada en enero de 2020 y está dirigida a madres o padres con hijos e hijas de hasta 14 años de edad que reciben la AUH, embarazadas a partir del tercer mes que reciben AUH, personas con discapacidad que reciben AUH y madres con más de 7 hijos. El monto varía en función de la situación del titular y su familia.

El 94% de las titulares de la AUH son mujeres "jefas de hogar, que se hacen cargo de sus hijos y no tienen trabajo registrado", admitió Raverta. Son 2.350.000 las titulares de la AUH, y la política alcanza a 3.900.000 niños.




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