×
×
Red Internacional

En una nota de la edición de hoy, La Voz del Interior titula “Los asalariados, otro grupo de riesgo.” El objetivo de la misma es claro: para preservar la condición de asalariados, los trabajadores deben resignar salarios. 

Paula SchallerLicenciada en Historia

Martes 14 de abril de 2020 | 23:10

Los garantes de realizar este “trueque” en el que sólo salen perdiendo los trabajadores son los mismos de siempre: las conducciones sindicales, que ya están negociando rebajas salariales sector por sector. Los beneficiarios, aunque el discurso mediático intente convencernos de lo contrario, también son claros: los empresarios.

No es la primera vez que ante una situación de crisis los empresarios, burócratas sindicales, gobiernos y medios de comunicación buscan instalar como sentido común que los trabajadores deben resignar salario o condiciones laborales si pretenden preservar sus puestos de trabajo.

Sucedió en los 90, cuando la hiperdesocupación era el gran fantasma disciplinador que usaban las patronales para presionar a una mayor flexibilización laboral de los trabajadores ocupados. Sucede hoy, donde frente a la recesión económica profundizada por la pandemia el empresariado busca descargar la crisis sobre los trabajadores, dando pasos para ir imponiendo una “reforma laboral de hecho.” Para esto colabora el gobierno provincial poniendo en duda la capacidad del pago a los estatales y anunciando recortes salariales cuyo alcance aún no fue precisado. Asimismo, el discurso de Fernández habilita estos ataques cuando plantea que prefiere un 10 % más de pobres antes que 100 mil muertos en la Argentina. Un falso dilema por el que las únicas opciones posibles para las mayorías serían exponerse al contagio o ser más pobres. 

Ver: El coronavirus mata, la pobreza también

Lo propio hacen los dirigentes sindicales, que convalidan rebajas salariales y flexibilización de convenios, antes que luchar para preservar las condiciones laborales. Mientras quienes están en la informalidad sufren la imposición de una cuarentena que no les garantiza un ingreso fijo para subsistir, se busca instalar la idea de que quienes tienen el “privilegio” de tener un trabajo estable deben resignar salario. Una realidad que comienza a extenderse con numerosos acuerdos firmados entre empresarios y conducciones sindicales.

Los entregadores de siempre 

En Córdoba, en el sector metalmecánico la punta la hizo el acuerdo firmado la semana pasada por el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) y Renault para rebajar 40 % del salario. Un acuerdo que las patronales presionan para generalizar en el sector. Ayer se oficializó el acuerdo del sindicato con Volkswagen que implica una rebaja del 30 % y continuidad hasta julio. Está en marcha la negociación con Fiat por la rebaja del 25 % o más del salario de suspensión y estabilidad hasta junio y con Iveco, una rebaja del 30 % y estabilidad laboral hasta diciembre. Esto quiere decir que las mismas patronales que efectivizan recortes salariales ni siquiera se comprometen a mantener los puestos de trabajo después de las fechas acordadas. Según La Voz del Interior, en al menos 20 empresas del rubro están en marcha acuerdos similares.

Ver: Luz verde a los empresarios que despiden y rebajan salarios

En el caso de la industria metalúrgica, la UOM avanzó en un acuerdo de suspensiones para los operarios no involucrados en tareas esenciales con el pago del 70 % de los salarios básicos lo que en los hechos implica el cobro de prácticamente la mitad de sus salarios regulares. 

Otro de los sindicatos que rápidamente negoció rebajas salariales fue el Sindicato de Petroleros, que acordó que se abonará un 68 % del básico para quienes no están asistiendo a los lugares de trabajo.

En el sector del comercio las patronales también están presionando para las rebajas salariales. Héctor Luna, vicepresidente de la Cámara de Comerciantes e Industriales Mayoristas de la provincia declaró que: “Dentro de la Cámara, el 100 % de las empresas socias aseguran que no podrán pagar los sueldos”, y vienen negociando con AGEC (Asociación Gremial de Empleados de Comercio) un acuerdo para rebajar salarios.

La Asociación Obrera Minera (Aoma) ya comenzó a firmar con algunas canteras y cementeras rebajas del 30 %. Mientras en el sector de la industria del vidrio las empresas empezaron a imponer rebajas salariales de hecho del 20 %, en la industria maderera varias patronales dejaron de abonar los salarios.

La lucha de AOITA: conflicto testigo

Pero los ataques patronales no se desarrollan sólo en los sectores declarados no esenciales. Otro de los sectores que sufre el ataque patronal con rebaja salarial de hecho es el de los choferes de transporte inter-urbano, que es considerado esencial para el área comprendida en 60 kilómetros alrededor de la capital.

Los trabajadores de los colectivos inter-urbanos recibieron a inicios de abril sólo 10 mil pesos de sus salarios y desde el día de ayer lanzaron un paro por tiempo indeterminado. Esta es claramente una estafa de las patronales, ya que pese a reducir las frecuencias y poner en marcha sólo el 10% de los servicios, siguen cobrando la totalidad de los subsidios que le garantizan tanto el Gobierno nacional como el provincial.

En el marco en que los trabajadores de muchos rubros están cumpliendo la cuarentena en sus casas y los sindicatos negocian rebajas de salarios, el paro de los choferes de AOITA aparece como una medida de fuerza muy importante para plantar una bandera: no a los despidos ni rebajas salariales que buscan imponer las patronales. La CGT debería apoyar esta medida garantizando un paro provincial y no aislar a los choferes. 

Claramente, a medida que avance la crisis las empresas presionarán cada vez más para descargar los costos de la misma sobre las espaldas de los trabajadores. Despidos, rebajas salariales, aumento de la flexibilización laboral, imposición de trabajar sin los implementos sanitarios necesarios son la norma en estos momentos.

No lo permitamos: en todos los lugares que están en actividad, y en los que se reactiven al final de la cuarentena, pongamos en pie comisiones de higiene y salubridad con miembros elegidos democráticamente entre los trabajadores y trabajadoras. Estos comités deben tener plenos poderes para controlar y exigir todo lo que tenga que ver con la salud de las y los empleados, desde barbijos, guantes descartables, termómetros electrónicos a la entrada de los establecimientos, etc. 

Podés leer: Imprescindibles medidas de autodefensa de la clase trabajadora

Las patronales buscan que las quitas salariales por suspensión lleguen para quedarse, golpeando los derechos establecidos en los convenios colectivo. Por eso, ante el rol nefasto que juegan los sindicatos que dejan correr los despidos y garantizan las rebajas salariales, tenemos que organizarnos para exigir el pago del 100% de los salarios, que no haya ningún cambio en las condiciones de trabajo establecidas en los convenios ni ningún despido ni suspensiones con rebaja salarial. Que se repartan las horas de trabajo entre los trabajadores sin afectación del salario. Si las grandes multinacionales aducen crisis como para no poder pagar salarios, que lo demuestren! Que abran sus libros contables! 

Por un salario de cuarentena de $30.000 para todas y todos aquellos que tengan que cumplir el aislamiento obligatorio y no tengan una licencia laboral paga, extensivo a las y los jubilados que perciban menos que esa cifra. 




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Banner elecciones 2019

Destacados del día

Últimas noticias