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Red Internacional

Pandemia. China confina la mitad de la megaciudad de Shanghai por aumento de casos de coronavirus

Se trata del mayor confinamiento de población en un núcleo urbano desde el inicio de la pandemia. Shanghai es el centro financiero y un importante centro logístico, que tiene 24 millones de habitantes. Se teme una fuerte repercusión no solo en la economía china, sino mundial.

Lunes 28 de marzo | 14:54

Shanghai, la ciudad más poblada de China con 24 millones de habitantes, comenzó este lunes un confinamiento escalonado en dos fases que se prolongará hasta el 5 de abril para atajar el peor rebrote registrado en la ciudad desde que comenzó la pandemia de covid-19.

Aunque se ha dividido en dos periodos, se trata del mayor confinamiento de población en un núcleo urbano desde el inicio de la crisis sanitaria y se espera que el parón de la megalópolis también repercuta tanto en la economía china como en la internacional por su estatus de centro financiero y logístico.

Los distritos que quedan al este del río Huangpu -que divide la ciudad- entrarán en confinamiento a partir de este lunes y hasta el 1 de abril, fecha en la que tocará el turno a los distritos situados al oeste del río, hasta el 5 de abril.

Durante la cuarentena, los residentes deberán permanecer en sus hogares y el transporte público, incluidos los taxis, quedará suspendido.

Para controlar el rebrote, que dejaba el lunes por la mañana 416 casos sintomáticos y más de 14.000 asintomáticos, las autoridades organizarán campañas masivas de pruebas PCR en los distritos que queden confinados para detectar a los contagiados.

Anoche, durante las pocas horas de antelación con las que fueron avisados de su inminente confinamiento, numerosos residentes se agolparon en supermercados locales para hacer acopio de víveres.

En redes sociales locales como la plataforma de vídeos Douyin, versión nacional de TikTok, los residentes de la megalópolis china compartieron vídeos que mostraban largas colas a la entrada de supermercados y estantes vacíos tras las compras masivas e incluso escenas de peleas por hacerse con determinados víveres.

Durante el confinamiento estará permitido pedir comida o suministros a domicilio, pero los repartidores solo tendrán permitido el acceso hasta la puerta de las urbanizaciones, no podrán entrar en los edificios.

Se ha ordenado que las empresas implementen el trabajo desde casa para sus empleados, excepto en los casos de compañías "que garantizan la vida y la operación de la ciudad", entre las que se encuentran las del sector energético, de telecomunicaciones o de suministro de alimentos.

Los vehículos privados no podrán circular por las calzadas "a no ser que sea necesario".

Además, se establecerán controles en las vías de acceso y salida de la ciudad, donde solo aquellos residentes con una prueba PCR negativa en las últimas 48 horas recibirán permiso para abandonar Shanghái.

Giro repentino

Tan solo un día antes del anuncio del confinamiento zonal de la ciudad, los expertos que lideran las labores de prevención contra la pandemia en la urbe declararon que Shanghái "no podía confinarse por su importante función en la economía y el desarrollo de China y su impacto mundial".

Una de las expertas, Wu Fan, llegó a avisar de que "se verían cargueros internacionales detenidos flotando" en el Mar de la China Oriental si la ciudad se paralizase.

Durante la semana pasada, los internautas chinos se preguntaban en redes sociales como Weibo, similar a Twitter, por qué la ciudad no había decretado un confinamiento a gran escala como sí hicieron en el pasado ciudades como las centrales Wuhan y Xian o Shijiazhuang (norte) en respuesta a menos casos de los registrados en la actualidad en Shanghái.

Wu explicó hoy que se habían detectado "contagios a gran escala" durante pruebas masivas de PCR recientes y declaró que "poner a los infectados bajo control bloqueará la cadena de contagio", a lo que añadió que los tests "continuarán hasta eliminar todos los riesgos ocultos".

Miles de asintomáticos

Este rebrote de la contagiosa variante ómicron ha llevado al límite la gestión de Shanghai, hasta el momento una de las urbes cuya lucha antipandémica había recibido más elogios en el país.

El alto número de asintomáticos detectados en este rebrote -más de 10.000 durante los últimos ocho días- ha dificultado las habituales labores de rastreo y cuarentena.

Según la política vigente china de "cero covid dinámico", todos los contagiados, incluidos los asintomáticos, y sus contactos cercanos han de aislarse en hospitales o centros habilitados, lo que añade presión al sistema hospitalario local.

Algunos espacios públicos como el enorme centro de convenciones construido con motivo de la Expo de Shanghái de 2010, con capacidad para más de 2.500 pacientes, han sido transformados en centros de cuarentena provisionales.

El protocolo de "cero Covid" impulsado por el Gobierno chino implicó desde el principio un aumento de las políticas represivas y liberticidas contra la población en general. Sin embargo, hasta el momento no habían tenido que lidiar con un aumento de contagios significativo en algunas de las principales ciudades como ocurrió en el último mes, y en medio de una situación económica compleja y de la que pensaban empezar a salir este año.

Es por esto que el Gobierno habilitó ciertas flexibilizaciones que llevan a una política de encierro masivo y persecución selectiva, que no corre para los trabajadores esenciales, un término amplio que en las condiciones actuales incluye a las grandes fábricas.

Es así que, cuando hace dos semanas el brote llegó a uno de los centros neurálgicos de la producción industrial como la ciudad meridional de Shenzhen, hubo un trato especial para empresas como la gigante Foxconn.

Conocida por ser el mayor ensamblador mundial de los iPhone, Foxconn anunció "ajustes" en sus líneas de producción para "minimizar el impacto del confinamiento de la ciudad", de 17 millones de habitantes.

Así, en lugar de realizar cuarentena como el resto de la ciudad, los cerca de 200.000 trabajadores de Foxconn en sus dos complejos de Shenzhen debieron someterse a pruebas de covid, junto con otras medidas destinadas a tratar de impedir que se contagien, pero no que dejen de trabajar.

El temor a que las restricciones se extendió a las principales plazas financieras, y a pesar de algunas voces que tratan de llevar calma ante el rebrote inédito actual, la viceprimera ministra china Sun Chunlan calificó la oleada de "grave y complicada", e instó a las autoridades sanitarias locales a que hagan todo lo posible para controlar la transmisión del virus.




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